viernes, 14 de agosto de 2015

Cómo fabricar una muerte online: conviértete en asesino digital

Fácil, aséptica e incolora (sin sangre), indolora y muy útil. Así es la “muerte” que despierta la curiosidad (y lucro) de los ciberdelincuentes y que ha sido dada a conocer en el marco de la última edición de la DefCon -una de las convenciones sobre seguridad y privacidad online más importantes del mundo que reúne a hackers de todo el globo- cuya conferencia I Will Kill You (yo te mataré) ha gozado de especial acogida y mayor repercusión mediática. Pero ¿por qué? ¿Cuáles son las ventajas de declarar a alguien oficialmente fenecido?

Ventajas del asesinato online

Si bien el asesinato online no conlleva los “supuestos placeres liberadores” logrados a golpe de puñalada, sus beneficios no son pocos. Al menos así lo ha afirmado el experto en seguridad Chris Rock, ponente de la citada charla y CEO de Kustodian.
Por ejemplo, se podría conseguir que el afectado por esta defunción virtual tuviera problemas con su Seguridad Social, la renovación de su carnet de conducir y/o el pasaporte e incluso sería posible lograr resultados mejores: recibir una herencia cuantiosa, cobrar un seguro de vida abultado, controlar las cuentas bancarias de la persona, etcétera (estamos convencidos de que alguna utilidad más se te ocurre).

El procedimiento

Por desgracia y según especialista australiano, parece que llevar a cabo este tipo de delito resulta relativamente sencillo ya que, actualmente, la mayoría de gobiernos emplea sistemas electrónicos para recabar sus fallecimientos. Los Estados Unidos son especialmente vulnerables, pues poseen unElectronic Death Record System (EDRS) que los médicos usan para registrar a sus pacientes y en el que pueden inscribirse de manera independiente, sin filtro restrictivo alguno. Dicho lo cual, prácticamente cualquiera tendría la opción de colarse en el sistema.
Teniendo en cuenta que para considerar a alguien muerto -administrativamente hablando y siempre partiendo de supuestas “causas naturales”- no se necesita ningún informe forense, ninguna llamada de teléfono, ninguna lápida; al atacante le bastará, como decíamos, con contar con el nombre del doctor, su dirección y número de licencia.
Lo peor del caso es que la víctima puede tardar demasiado tiempo en percatarse de que la han “matado”, pero no solo eso sino que es tarea ardua “volver a la vida”. Una cuestión muy preocupante, sobre todo si tenemos en cuenta el hecho que despertó la curiosidad de Chris hacia este tipo de ciberdelito: un fallo informático que asesinó a más de 200 personas.
Además y por supuesto, esta técnica podría aplicarse no solo al registro de muertes sino también a los de nacimientos, una opción tremendamente útil para aquellos que deseen falsificar su identidad, conseguir números de la seguridad social y demás.
De hecho, Rock ha escrito un libro al respecto en el que brinda más detalles sobre el fenómeno. Se titula The Baby Harvest: How Virtual Babies Became the Future of Terrorist Financing and Money Laundering (Cosecha de bebés: cómo los bebés virtuales serán el futuro del terrorismo financiero y del lavado de dinero).

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