domingo, 3 de julio de 2016

LA HOMOSEXUALIDAD Y LOS MEDIOS


Hablar de la homosexualidad es sumamente polémico, sin embargo, es menester abordar este fenómeno respaldándose de diferentes enfoques teóricos y así comprender mejor el asunto de las demandas de la comunidad LGTBI. Según Claude Levi Strauss toda la historia de la cultura occidental está construida en “la autoridad jerárquica del hombre”, según Strauss sin la autoridad jerárquica del hombre se es incapaz de construir orden y sobre esta se construyen normas y leyes. Las normas y leyes no vienen de la mujer según Strauss. Esta apreciación, personalmente, no me gusta mucho, sin embargo su tesis es sólida y por consiguiente respetable. En el psicoanálisis el referente sexual de la heterosexualidad es el falo, el problema de la homosexualidad en la sociedad contemporánea es que nuestra sociedad está construida alrededor del falo. Este problema es consustancial porque también tiene que ver como construimos nuestros deseos. Nuestros deseos sexuales son esencialmente transgresivos y son: la cultura, la moral, las normas sociales, las leyes, la religión y mil cosas más, las que contribuyen a un relativo equilibrio de este impulso. La iglesia es una institución básica de la sociedad, que alberga familias y también a personas de fe (como en cualquier organización hay malos elementos pero eso no condena a la organización en sí). El debilitamiento del sistema de normas y valores quiebra las instituciones básicas, entre ellas familia. Esta crisis se expresa de muchas formas, la más notoria es la crisis moral. Se descuida además la importancia de la mujer en la sociedad, donde el imaginario colectivo arroja a la mujer como una diosa, una reina de belleza o un objeto sexual; siendo la mujer mucho más que eso. Particularmente ponderaré la lucha y reivindicación de los derechos de la mujer, y luego (no es porque sea menos importante) el derecho de los homosexuales. Los crímenes de odio no son una exclusividad en las victimas homosexuales, ¿acaso que creen que el odio es un sello propio de los actos de violencia dirigidos a la comunidad LGTBI? Este sesgo social está trayendo serias consecuencias y es por eso importante advertirlo desde ya. En los medios de comunicación, especialmente en la televisión se suele mostrar la caricatura del homosexual afeminado, el maricón o lo que vulgarmente llaman “el rosquete”. Poquísimas veces o muy raras veces aparece la lesbiana o el homosexual activo en la televisión actual. Esto obedece, según propias declaraciones del profesor Denegri, porque “el afeminado aparece como remedo de la mujer, y nuestra sociedad desprecia a la mujer y por lo tanto desprecia al afeminado, porque conductual y actitudinalmente se asemeja a la mujer”. Por último, se ha dado en los últimas décadas grandes avances en cuanto a los niveles de tolerancia social hacia homosexualidad (lo dicen las investigaciones), un buen indicador sin discusión alguna, mientras tanto, la lucha por conquistar derechos de estos hombres y mujeres homosexuales seguirá campante ante nuestros ojos. Que gobierne la calma, la razón y sobre todo el respeto entre nosotros…
(Fuente: diario Caplina 03/07/16)

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