lunes, 4 de septiembre de 2017

Casi el 70 % de jóvenes no sigue estudios superiores al concluir el colegio


La educación en cifras. Solo el 35% de egresados de secundaria ingresa a universidades o institutos apenas termina el quinto de secundaria. El resto lo hace años después u opta por incorporarse a la vida laboral sin estudios superiores. Expertos proponen brindar formación técnica desde la escuela.

Los escolares del colegio público San Francisco Solano de Pachacútec, en los arenales de Ventanilla, tienen cursos de aduanas, ensamblaje y enfermería. También farmacia, soporte técnico y administración de negocios. Prueban con la cosmetología, la operación de computadoras y la repostería. Todo a gusto del alumno. Los chicos de quinto año pronto abandonarán la escuela con el certificado de un Centro de Educación Técnico Productiva (Cetpro); es decir, un documento que los califique como técnicos en su materia. Para eso, en tercero de secundaria comenzaron a estudiar estas carreras dentro del colegio, el mismo lugar donde aprenden matemáticas, lenguaje y ciencias.

Una vez por semana, más de mil escolares de 22 colegios públicos se mudan de local para llevar talleres de formación laboral. En la escuela San Francisco Solano se enseña aduanas, cosmetología y enfermería. En otras, repostería, farmacia y soporte técnico. En Cañete, los alumnos reciben computación; y en la región San Martín, agroindustria. Esta es la red educativa de Coprodeli, una ONG que trabaja con el sistema público, pero incluye características particulares. Una de las principales: las "escuelas-taller", creadas según las características y necesidades de la localidad donde funcionan.

Estas iniciativas aparecen en una difícil realidad para la educación secundaria. Una realidad en la que —según la última Encuesta Censal de Estudiantes (ECE)— solo el 14% de los escolares de segundo de media comprende lo que lee, y otro 11,5% resuelve problemas de matemáticas. Ellos serán ciudadanos y participarán en las elecciones en apenas cinco años. "Pero ahora, representan al grupo con más bajos resultados educativos en las escuelas. Nada ha cambiado en este nivel en los últimos 50 años", detalla Elías Neira, presidente del comité de CADE Educación 2017, y especialista en innovación, currículo y cultura institucional.

Los problemas no solo aparecen durante la etapa escolar, sino cuando esta culmina. Así, se sabe que solo un 35% de los jóvenes ingresa a la educación superior al momento de concluir su secundaria. El resto (65%) lo hace dos o tres años después; o decide incorporarse a la vida laboral solo con estudios secundarios. Esto se desprende de un estudio del Sineace, recogido por el Instituto Peruano de Administración de Empresas-IPAE.

Neira, también director del colegio particular San Agustín, precisa que una gran parte de los estudiantes que se incorporan a la educación superior eligen universidades antes que institutos. "Debería ser al revés, pero la carrera técnica está desvalorizada. Muchos jóvenes sienten que tiene un techo, donde no puedes hacer maestrías, ni diplomados".

En el país, solo la mitad de egresados se anima a postular a una institución de educación superior. Y de estos, solo el 35% ingresa. La otra mitad, en tanto, no lo hace porque no forma parte de sus expectativas o porque debe trabajar.

Así se pinta el panorama para los 2.5 millones de alumnos de educación secundaria de los colegios públicos y privados, a los que se destina un gasto público por persona de poco más de mil dólares. Esto último es triplicado por países como Argentina y Chile.

"En el Perú, la educación secundaria no tiene identidad, no está claro si es una extensión de la primaria, si es una antesala de la universidad, si es una antesala del mundo del trabajo o si es un espacio para el desarrollo del adolescente en su día a día", indica sobre el tema el especialista en educación León Trahtemberg.

Propuestas de cambio

Ante esta situación, Hugo Díaz, miembro del Consejo Nacional de Educación (CNE), considera importante que desde la secundaria los jóvenes reciban educación técnica a fin de que desarrollen aptitudes y logren incorporarse al mercado laboral sin la necesidad de la educación superior. "Tal vez deberíamos ampliar la oferta de cursos cortos de tres meses a un año para que desarrollen habilidades de carácter técnico, y eso implicaría mejorar la oferta de los Centros de Educación Productiva".

Para Neira, también se requiere flexibilizar la secundaria y no ofrecer el mismo sistema para todos los estudiantes. Así, propone la creación de varios modelos: uno para el área rural, otro para las zonas urbano marginales, otro para sectores con características propias como el Callao. "Los chicos tienen diferentes proyectos de vida. Deben tener la posibilidad de elegir sus carreras según sus necesidades. Seguimos ofreciéndoles a los estudiantes una sola secundaria como si todos fueran a la universidad. Y no es así".

En ese sentido, propone cambiar la normativa, destinar mayores fondos a la secundaria, impulsar la educación técnica y promover una formación integral. Esto último permitirá mejorar las competencias propias de las carreras técnicas desde que los estudiantes estén en el colegio. "Después, si desean, pueden optar por la universidad. De esa manera podrán trabajar y costear sus estudios".

Experiencia en el Callao

En el caso de la organización Coprodeli, que trabaja en colegios de zonas urbano marginales y pobres, se plantea una jornada escolar completa, cuyo aumento de horas está destinado a los cursos tradicionales de matemática y comunicación, pero también a los talleres de expresión artística (música, teatro y deporte) y a los de formación laboral.

En los sectores chalacos de Sarita Colonia y Pachacútec, los alumnos desde tercero de secundaria reciben talleres técnicos seis horas a la semana. Uno de estos es el de aduanas. "Ofrecemos esta carrera pensando en las necesidades de su localidad. En el Callao está el puerto y el aeropuerto. Así, los alumnos tienen mayores posibilidades de conseguir trabajo cuando concluyan sus estudios", detalla Roxana Cancino, directora Educación en Coprodeli Perú.

El paso de la educación secundaria a la superior es una de las dificultades que viven los jóvenes de este nivel, donde se reporta deserción, repitencia y violencia (en la escuela y en el hogar). Esta etapa es fundamental, sobre todo en América Latina, donde cada año de estudios superiores representa un 10% más en los ingresos personales. Aún hay pendientes.

Claves

Este año, la situación de la educación secundaria será tratada en CADE Educación, que se desarrollará el jueves 7 y viernes 8 en el Colegio Médico, en Miraflores.
Participarán representantes del Consejo Nacional de Educación (CNE), educadores y autoridades del Ministerio de Educación (Minedu).
Jornada Escolar Completa: faltan algunas mejoras

La Jornada Escolar Completa (JEC), según Elías Neira, tiene una buena intención porque busca reducir los índices de criminalidad y deserción, en la medida en que los alumnos permanecen más tiempo en las escuelas. Además, lo positivo también es que dentro de estas se han incluido a psicólogos y nutricionistas. "El problema es que la JEC se ha implementado en colegios de la zona urbana y no en aquellos con quintiles de mayor pobreza. Ese es el reclamo del Magisterio".
Precisamente, uno de los acuerdos tras la huelga de docentes es que el Minedu gestionará la entrega de desayunos y almuerzos en colegios con JEC de los quintiles 1 y 2 de la pobreza.
Otro punto controversial es que si bien se han aumentado las horas de clases, aún siguen enseñando los mismos contenidos de hace años, señaló Neira, por lo que sugirió pensar la educación secundaria de manera distinta. "No se llegará a que todos los colegios del país tengan la JEC al 2021 porque para eso se debe duplicar el presupuesto del sector, algo que es inviable".

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